200,00 €
Manyetes Vi de Paratge Gratallops 2021 · Clos Mogador
Cims de Porrera 2016 Clàssic · Cims de Porrera
Mas Sinén Coster 2018 · Burgos Porta
Salanques 2022 · Mas Doix
4 vinos excepcionales para recorrer la historia del Priorat moderno. Una misma generación, dos maneras de pertenecer. Selección muy limitada, hasta fin de existencias.
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Una tierra. Una generación. Dos maneras de pertenecer. Cuatro grandes vinos.
La historia del vino en el Priorat viene de siglos atrás. Desde la Cartoixa d’Scala Dei, donde los cartujos desarrollaron la viticultura desde el siglo XII, hasta una tierra de costers, llicorella y viejas viñas que durante generaciones exigieron un enorme esfuerzo para seguir vivas.
A finales de los años 80 comenzó uno de los capítulos más fascinantes del vino español.
Por un lado, llegaron al Priorat personas de procedencias y trayectorias diferentes: René Barbier, Álvaro Palacios, Josep Lluís Pérez, Carles Pastrana y Daphne Glorian. Descubrieron aquella tierra, comprendieron el potencial de sus viñas y decidieron formar parte de ella. Daphne Glorian se incorporó al grupo en 1989; de su proyecto Clos i Terrasses nacieron posteriormente Clos Erasmus y Laurel.
Pero el renacimiento del Priorat no puede explicarse únicamente desde quienes llegaron.
Allí estaban también los jóvenes de la tierra, hijos de familias que llevaban generaciones trabajando esos costers. Personas como Salvador Burgos, en Poboleda, heredero de una tradición vitivinícola familiar documentada desde principios del siglo XIX, o Valentí y Ramon Llagostera, que en 1998 fundaron Mas Doix poniendo en valor las viejas viñas familiares.
Una misma generación.
Unos llegaron y decidieron quedarse.
Otros habían nacido allí y decidieron apostar por quedarse.
En Vinoscopio hemos escogido cuatro vinos para contar esa historia:
Manyetes Vi de Paratge Gratallops 2021 · Clos Mogador
Cims de Porrera 2016 Clàssic · Cims de Porrera
Mas Sinén Coster 2018 · Burgos Porta
Salanques 2022 · Mas Doix
Cuatro grandes botellas. Cuatro interpretaciones del Priorat. Dos miradas que terminaron encontrándose en una misma tierra.
Singularidad Priorat no es simplemente un lote de vinos. Es una forma de beber una parte de la historia del Priorat.
Clos Mogador · Gratallops
El proyecto de René Barbier es uno de los nombres fundamentales del renacimiento moderno del Priorat. Desde Gratallops, Clos Mogador ayudó a demostrar el enorme potencial de esos costers de llicorella y de las viejas cariñenas y garnachas. Manyetes es una de sus expresiones más singulares, nacida de un paraje concreto y profundamente ligada al territorio.
Cims de Porrera · Porrera
Cims de Porrera nació ligado a los viticultores de la cooperativa de Porrera y al impulso de la familia Pérez, con la idea de poner en valor sus viejas viñas y pagar por ellas un precio justo. El proyecto convirtió la cariñena y la garnacha de Porrera en auténticas protagonistas y sigue siendo una referencia para entender la identidad del pueblo.
Burgos Porta – Mas Sinén · Poboleda
Salvador Burgos y Conxita Porta representan la mirada de quienes ya pertenecían al Priorat. Una familia profundamente vinculada a Poboleda, a sus viñas y a la cooperativa local, que apostó por elaborar sus propios vinos y por una viticultura ecológica cuando todavía no era el camino habitual. Mas Sinén nace de esa relación directa con la tierra.
Mas Doix · Poboleda
Mas Doix tiene sus raíces en viejas viñas familiares de Poboleda. Valentí y Ramon Llagostera recuperaron ese patrimonio y en 1998 iniciaron el proyecto junto a la familia Doix, apostando por la cariñena y la garnacha y por mostrar con precisión el carácter de la llicorella. Salanques resume muy bien esa unión entre tradición familiar y una nueva forma de interpretar el Priorat.
Cuatro bodegas diferentes, pero unidas por una misma tierra y por un momento histórico que transformó para siempre la manera de entender el Priorat.